Ingestar es una obra en la que, mediante un sistema de goteo de suero, el papel que funciona como soporte se desintegra en tiempo real.
A medida que el material se degrada, la imagen proyectada pierde su superficie inicial y se desplaza hacia la pared, donde encuentra una mayor estabilidad.
La pieza pone en cuestión la idea de soporte como condición fija: no es en su permanencia donde la obra se sostiene, sino en el proceso mismo de su destrucción. Es en ese desplazamiento, en la insistencia de la imagen por seguir existiendo, donde la obra se puede ver con mayor nitidez.